Aferrarse fielmente a pesar de las circunstancias, al sueño, al gozne encontrado de la creación de innecesarias realidades para todos los que encuentran comunión, en un mundo de racionalidades objetivas. Agarrar en las ideologías de una época el barco adecuado que zarpa con la intención de cambiarlo todo, a partir de las posibilidades que arrojan los otros mundos que aseguran una experiencia más plena, y que va a la contra de lo estipulado para compensarle.
De las memorias de casa, Luis rescata las que se relacionan con la vida de la pintora, y de cómo dice literalmente, “le volaron la cabeza” el encuentro con colecciones de raros objetos, de flora y fauna, así como también su primer avistamiento microscópico en los misterios de su propia sangre, a los que le acerco Carlos Weisz el hijo de la pintora surrealista, quien doto desde muy chico el imaginario del grabador y pintor.
Define como crucial en su quehacer artístico las experiencias de vida. De las de esa casa que “parecía la biblioteca nacional” y que acercara a otra realidad, así como las que ofrece el México de esa época, en química perfecta con el carácter aventurado y radical del artista, quien se encontrara en problemas con la ley desde muy chico por querer participar, “de ese viento extraño que llego a la ciudad de México en esa época, y que nos puso locos a todos”, dice, “Me detuvieron en el cine Ermita con propaganda de la prepa de Tacubaya, y me llevaron a la delegación, pero le tenía más miedo a mi madre que al azul de la reja”.
Ha participado en su quehacer artístico de diversos proyectos, tanto personales como colectivos, como el proyecto de capacitación emprendido por la Universidad de Guerrero como profesor de Grabado y Pintura, Ilustraciones en libros de Texto así como grandes hazañas del grabado en su taller personal, como la pintura de la carne, del abstracto y del paisaje.
Como ha de recalcar en su persona, “Los contrastes, las contradicciones” le han llevado a incursionar en su obra dejando como hilo conductor el no limitarse por nada, en no encerrarse en un concepto, dice, “Jamás modele mi carrera como artista, nunca fui de los que se querían relacionarse y vender, he encontrado la fortuna de vivir siempre del arte”. Como pintor se ha hecho desde su infancia, y como grabador encuentra su real serlo, hasta el momento de fabricar su primer tórculo, y montar su taller de grafica, “El patito azul” que era algo así como el taller patito y la paráfrasis del Jinete azul, dice Luis de este encuentro verdadero con la grafica.Las visitas constantes de amigos y compañeros de oficio como Marcos Límenes, Julio Amador, Leonel Maciel y Roger Von Gunten, al patito azul, son algunos de los que han convivido y encontrado coincidencias en su quehacer con Lombardo.
Creo que en estas líneas, y siendo como testigo fiel de estas aperturas la obra y la vida misma de Lombardo, se encuentra como un artista de cambios, de ideologías bien fundamentadas, y amor hacia la creación abierta del arte; - ¿Cuántos mundos existen en este mundo?, eso me interesa mucho ahorita-, encamina Luis hacia este tipo de reflexiones que considera más importantes a las que dirigen su curso hacia una sola tendencia artística vigente en este tiempo. “Siento que puedes vivir muchas vidas en una sola, siempre con virtudes rectoras en tu esencia del ser humano desde la bondad, virtud y belleza”.
Las posibilidades de la creación artística son latentes en personas de la tradición y de la apertura como lo es Lombardo, quien transitando por lo figurativo las búsquedas espirituales se hacen patentes en esas brumosas escenas, en las que un santo se quema mirando fijo al espectador, invitándole a pensar de sus virtudes y engaños, mientras que Caín y Abel se deshacen el uno al otro echados ya al suelo en pedazos. O con la misma soltura la técnica y del lenguaje se hacen presentes las visiones abstractas en que Luis encuentra el desafía de poner en la harmonía adecuada, los elementos de la pintura mas consiente y así mismo falta de esto.

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